Violencia política, gran amenaza para avanzar en la igualdad de género en México

La violencia política se asoma como la gran amenaza del avance paritario en el país, a través del acoso se intenta pervertir la conquista histórica institucional de las mujeres para que tengan las mismas condiciones de participación política, afirmó Roberto Gil Zuarth, presidente del Senado.

“La regla constitucional de paridad tiene en la violencia política su mayor amenaza, es la forma de burlarla, es la forma de acosarla y de hacerla inaplicable” por lo que no debe verse únicamente en la competencia electoral, ya que también se da en el ejercicio del cargo público, dijo y se refirió el caso de una magistrada de un tribunal electoral que ha sido acosada en el desempeño de su responsabilidad, manifestó el legislador de Acción Nacional.

Asimismo, enfatizo en que, la igualdad de género es el respeto a los derechos fundamentales de las mujeres, “no es una concesión graciosa”, es aplicar lo que les otorgan los ordenamientos y las instituciones. En tanto aseguró que el desafío del Congreso de la Unión “es construir un muy buen tipo penal se pueda generar un efecto disuasivo y justicia restaurativa”.

Señaló, al inaugurar la “Mesa de Trabajo Legislativa sobre Violencia Política”: “Los y las animo a que continúen en esta tarea. Que asumamos un compromiso pleno por la igualdad, porque en la medida en la que una sociedad sea más igual, será más libre; y la igualdad de las mujeres no es otra cosa que el reconocimiento de su libertad, el reconocimiento de su dignidad y la garantía de su propia autonomía para definir y alcanzar su propio plan de vida”. 

Por su parte, Lorena Cruz Sánchez, presidenta del Instituto Nacional de la Mujeres (Inmujeres), aseguró que la violencia política por razones de género es una problemática que obstaculiza el ejercicio de los derechos políticos de las mujeres, y con ello su avance hacia la igualdad. “Eliminarla es urgente si queremos lograr la paridad”.

Recordó que en las elecciones de junio pasado, se registraron casos de descalificaciones, misoginia, humillaciones públicas, golpes, secuestros, amenazas, e incluso asesinatos; a las mujeres indígenas no se les permite participar alegando usos y costumbres.