Un nuevo modelo de desarrollo deberá promover una verdadera reforma fiscal: CCS

Autor: UAM

Cualquier modelo de desarrollo que se proponga para sustituir al actual, deberá promover “una verdadera reforma fiscal” que supere la baja recaudación, grave “mucho más” a quienes reciben mayores ingresos y libere de cargas fiscales a los sectores de la población con menor salario, advirtió el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, durante la conferencia que ofreció en la Unidad Xochimilco de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).

Invitado por la Maestría en Políticas Públicas de esa sede académica, el presidente de la Fundación para la Democracia. Alternativa y Debate A.C. hizo un breve recuento de los principales problemas políticos, económicos y sociales que aquejan al país, del fracaso de las llamadas reformas estructurales, así como de la necesidad de unir esfuerzos para propiciar “el cambio de régimen que el país necesita”.

Al referirse a las reformas impulsadas en la actual gestión -educativa, hacendaria, medios de comunicación, energética y laboral- afirmó que fueron aprobadas de manera “precipitada” y esto nos ha llevado “al descrédito de las principales instituciones del país, empezando por el Poder Ejecutivo”.

Además del descrédito y la falta de confianza por parte de la población, prevalece un grave crecimiento de la desigualdad social, gran concentración de la riqueza y un crecimiento de la pobreza que no ha podido detenerse. A pesar de los distintos programas que se han anunciado “con gran publicidad” por parte del gobierno, ha habido un aumento de más de dos millones de pobres en el país.

El ingeniero Cárdenas Solórzano expuso también que de acuerdo con el gobierno la tasa de desempleo es de entre cinco y seis por ciento de la población económicamente activa; sin embargo, si la desocupación se midiera con los estándares de la Organización Internacional del Trabajo, la tasa sería mayor a 50 por ciento.

Luego de advertir sobre el escaso crecimiento de la economía mexicana, aseveró que con la reforma energética prácticamente se abre la posibilidad de enajenar el territorio nacional a intereses privados. “Esto pone nuestra riqueza petrolera en manos de intereses privados vinculados a grandes consorcios internacionales”.

Lo anterior afecta la industria petrolera nacional, pues si en 2012 había reservas para nueve años, hoy si acaso alcanzan para los próximos siete, por falta de inversión en Petróleos Mexicanos, “lo que nos hace estar más expuestos a mayores importaciones de gasolina; de hecho estamos importando cerca de 50 por ciento del combustible que necesitamos”.

En relación con la reforma educativa ésta se hizo a partir de la evaluación del magisterio, lo que ha provocado un fuerte rechazo de parte de ese sector, sin que se plantee un plan para recuperar una real política educativa que termine con el analfabetismo que afecta a cinco millones de personas.

Tampoco se ha planteado garantizar que los ciclos educativos obligatorios tengan cobertura universal, e incrementar la inversión por parte del Estado para ampliar las capacidades de las instituciones de educación superior de carácter público, ni se ha programado una revisión a fondo de los contenidos educativos con el fin de lograr que éstos puedan contribuir a la cohesión social.

México vive una situación de dependencia del exterior “como no la habíamos tenido en otros años” y al mismo tiempo vivimos un cambio muy importante en la economía, porque si bien durante una buena época tuvimos una política “relativamente buena e intensa” de industrialización, hoy se da mayor importancia a las industrias extractivas.

De tal manera que se busca que el petróleo pueda exportarse en la mayor cantidad posible; hay una minería extractiva, pero no se prevé la transformación de los minerales en el país, sino que se llevan a cabo prácticas depredadoras del medio ambiente bajo un régimen fiscal que deja muy pocos ingresos al Estado mexicano.

Para revertir esta situación de fuerte dependencia, es necesario hacer un esfuerzo político que propicie un cambio de modelo político y económico. Pasar del agotamiento del modelo de concentración de riqueza, de depredación de recursos naturales, a otro donde se tomen decisiones soberanas de crecimiento, de atención a los problemas de carácter social y de búsqueda de nuevos equilibrios en lo que hace a las relaciones internacionales.

*Fuente: UAM-392-28-09-2016*