Revire del miércoles 14 de septiembre de 2016

Andrés Manuel López Obrador nos tiene acostumbrados a sus frecuentes desvaríos, a su fingida amnesia, a la falta de respeto a las instituciones del Estado, a sus discursos demagógicos y a la cauda de mentiras a las que es tan aficionado. El “Mesías tropical” tiene su origen político en el PRI, ese partido del que tanto simula renegar. La enfermiza obsesión por el poder lo lleva a cometer dislates cada vez más graves y penosos. El reciente ocurrió al asegurar que el ITAM es una escuela de tecnócratas neoporfiristas que han dañado la economía de la gente y a la Nación. Vaya aberración del tabasqueño. Generalizar es el total desconocimiento de lo que representa ese instituto, uno de los más prestigiados en América Latina. Ahí asisten alumnos de los diferentes estratos sociales que nada tienen de tecnócratas, menos de neoporfiristas. Es ya preocupante la torpeza de don Manuel.    

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