Revire del 25 de agosto de 2016

Es una decisión obligada que el presidente Enrique Peña Nieto no haga uso del detestable “besamanos” con pretexto del informe de gobierno. Los tiempos son otros, la transformación social está a la vista de todos. El horno no está para bollos reza el sabio refrán. Hay mucha crispación en el país por la incontenible violencia, la anarquía generada por la CNTE, las desbordadas corruptelas de la clase política y los escándalos de ciertos integrantes del equipo presidencial, incluidos los del mandatario. Ahora, Peña Nieto anuncia que se reunirá con jóvenes para comentar con ellos los avances y transformación de México. Esta vez no habrá invitados especiales y el evento será a puerta cerrada. No podía ser de otra forma; la Iglesia está en contra del Ejecutivo y los empresarios furiosos por los desmanes de la Coordinadora y el desgobierno que impera en zonas de la República. ¿El gran solitario de Palacio? 

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