Revire del 23 de septiembre de 2016

En México, es vox pópuli, la justicia no es pronta ni expedita. Está a disposición del que puede pagar por ella. Es, también, una caprichosa arma política de la que disponen los gobiernos en turno. Así quedó demostrado en su momento con la encarcelación de dos poderosos líderes sindicales que perdieron el piso y se atrevieron a desafiar la figura presidencial: Joaquín Hernández Galicia, “La Quina”, y en tiempos más recientes, Elba Esther Gordillo. Hoy, en contraparte, está presente el “tortuguismo” de la maquinaria judicial para investigar y actuar en consecuencia contra Javier Duarte, el gobernador de Veracruz, quien ha sido demandado por una serie de supuestos delitos. No obstante las exigencias de diversos sectores en la tierra jarocha para que el mandatario priista sea sometido a juicio político, la protección ha sido evidente y el señor ahí está, impune. ¿Por fin recibió órdenes la PGR para actuar?     

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