Revire del 18 de agosto de 2016

El Congreso de la Unión aprobó este miércoles que Alfredo Castillo Cervantes, el cuestionado titular de la Conade, comparezca ante ambas Cámaras para que “explique” el desastre de la delegación mexicana en cuanto a resultados durante la justa olímpica en Río de Janeiro. El amigo del presidente Enrique Peña Nieto debería actuar al menos con un ápice de vergüenza y dignidad – ¿o es pedir un imposible?- y renunciar de inmediato en lugar de presentarse para llevar a cabo la acostumbrada farsa de las justificaciones que perversamente usan esa clase de funcionarios. Nada puede argumentar Castillo en su favor, el fracaso en su desempeño es evidente y las consecuencias están a la vista ante la ausencia de rendimientos positivos en los Juegos Olímpicos. Ah, y no es que se pretenda inundar de malas noticias el ambiente, de lo que está lleno el país es de pésimos políticos y mucho cinismo.  

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