Revire del 16 de agosto de 2016

Los tristes resultados de la delegación mexicana en los Juegos Olímpicos de Río, no deben sorprender a nadie, México dista mucho de ser una potencia deportiva. Las causas son muchas y conocidas por todos: desinterés oficial, mafias enquistadas en las federaciones, ausencia de un proyecto real y de largo plazo, así como carencia de apoyo para desarrollar atletas de élite, son algunas de ellas. Cuando el deporte ha lúcido de forma efímera en el olimpismo ha sido primordialmente por el esfuerzo personal, no como consecuencia de un sistema establecido. Hoy somos testigos de otro ejemplo: el boxeador chihuahuense Misael Rodríguez aseguró ayer al menos una medalla de bronce. Lo increíble de esta historia radica en que para asistir a la justa olímpica, Misael hubo de “botear” en las calles, entre los automovilistas, para obtener los recursos que no logró del gobierno. Eso, sí, Alfredito paseando con todo y “pareja”.

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