Revire del 11 de mayo de 2016

El tiempo es remedio infalible para que el gobierno y el sistema judicial mexicano salgan de aprietos. Ambos apuestan al desgaste de la noticia, al desinterés de los medios ante el surgimiento de nuevos acontecimientos y al hastío de los ciudadanos. Esto viene a colación porque el caso de los llamados “Porkys” en Veracruz ha perdido intensidad en la difusión mediática. Desde que se conoció el deplorable hecho, salió a la luz que los “Juniors” son hijos de empresarios y políticos. El fiscal jarocho se enredó en sus doctas explicaciones y a nadie convenció con sus argumentos “cantinflescos” por la tardanza en las investigaciones. Hoy, un fuerte aroma de impunidad y olvido flota en el ambiente. Como en otros muchos casos, la impartición de justicia en México está muy lejos de ser pronta y expedita. El polvo de la ignominia empieza a cubrirla… otra vez.

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