Revire del 09 de septiembre de 2016

De las cuatro instrucciones que dio el presidente Enrique Peña Nieto a José Antonio Meade, en la toma de protesta como nuevo secretario de Hacienda, destaca la tercera: “El esfuerzo necesario para garantizar la estabilidad macroeconómica deberá ser a cargo de un ajuste en el gasto público de la Federación; es decir, le tocará al Gobierno de la República apretarse el cinturón, no a las familias ni a las empresas de México”. Suena utópica la orden del mandatario. Aunque en el paquete económico para el 2017, entregado ayer al Congreso se contempla un recorte al gasto por 239 mil 700 millones de pesos, para nada van a desaparecer los estratosféricos salarios de ministros, legisladores, secretarios de Estado y en general de la alta burocracia, tampoco los inmorales bonos extraordinarios ni las envidiables jubilaciones. Las camarillas de asesores, choferes y ayudantes ahí permanecerán con cargo a nuestros impuestos. ¿Entonces?

Add This: