revire del 08 de septiembre de 2016

Los efectos del error garrafal por haber recibido en Los Pinos al indeseable gringo Donald Trump, aún resuenan en la Secretaría de Hacienda. Luis Videgaray pagó caro su pésima idea de traer a nuestro país al repudiado candidato republicano. Las consecuencias de una soberbia desbordada y profunda miopía política llevaron al amigo del presidente Peña Nieto a “cabildear” para que el ricachón del peluquín ofendiera con su presencia a los mexicanos. No pudo existir mayor desatino; las críticas en México y el exterior fueron verdaderamente intensas para el mandatario y colaboraron a erosionar aún más la desgastada imagen presidencial. Parecía que Videgaray salvaría el puesto no obstante el problemón en que metió a su jefe, quien suele ratificar a los integrantes de su primer círculo –entiéndase amigos- a pesar de las pifias. Pero vino la negativa de Hillary a pisar suelo azteca y la guillotina cayó inclemente. ¿Descansará en Malinalco?  

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