Revire del 07 de septiembre de 2016

Dice el presidente Enrique Peña Nieto que insultar a Donal Trump, no era opción. Efectivamente, por extraño que parezca coincidimos esta vez con el mandatario. Solo hay que agregar una cosa: invitarlo al país tampoco era opción. Prodigarse en excusas vanas a nadie va a convencer del tremendo yerro en que incurrió y que le ha generado críticas furiosas –pero bien justificadas- tanto en México como en el extranjero. Por lo pronto, las consecuencias ya las empezó a sentir el mexiquense con la negativa de la señora Hillary Clinton para pisar tierra azteca. Fue una jugada de principiantes la elegida por Peña Nieto y quienes malamente lo aconsejaron –aunque hoy afirme que él sólo tomó la decisión- que le traerá severas consecuencias en el futuro. Negar lo evidente en nada ayuda a la erosionada imagen presidencial. Ahí quedan los efectos negativos de la recepción al señor del peluquín.

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