Revire del 02 de septiembre de 2016

En un año donde debe prevalecer la austeridad en el gasto gubernamental, la administración federal parece decidida llevarla a cabo de manera eficiente e implacable. El problema se presenta cuando el apretón del cinturón es otra vez sólo contra los ciudadanos. En los hechos, el gobierno sigue con su espíritu de gastar cada vez más hasta niveles que resultan sumamente peligrosos. Así lo han advertido diversas calificadoras. Ahora ha sido el Banco de México en su Informe Trimestral abril-junio 2016, quien alerta sobre la deuda del país, que, según Agustín Carstens, llegó a un “límite razonable” por lo cual exhortó a la prudencia. Es imperativo que la administración peñista deje de gastar en rubros que no son prioritarios para la nación, como la construcción de las torres en el instituto Nacional Electoral. Un recorte serio a los sueldos y prerrogativas de la alta burocracia mucho ayudaría.    

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