Revire del 01 de septiembre de 2016

Ayer se consumó una de las mayores ofensas para el país. Donald Trump manchó con su grotesca persona el territorio nacional. La propició el presidente Enrique Peña Nieto al invitarlo y recibirlo en la residencia oficial de Los Pinos. El candidato republicano a la Casa Blanca –la verdadera- es un ricachón indeseable que todos los días insulta, agrede y amenaza a México y los mexicanos. Su odio a todo lo que representa nuestra patria es evidente y, desde luego, es un peligro latente. Por ello, nadie en su sano juicio se explica la decisión presidencial de traerlo a la república mexicana. Como bien lo definió José Luis Valdés Ugalde, investigador de la UNAM, el hecho constituye “un error histórico y político”, además, aseguró “La recepción en Los Pinos me parece innecesaria y absurda”. Así la percepción social de una repudiada visita de Trump, un estúpido gringo racista.     

Add This: