Los fenómenos climáticos han generado "refugiados ambientales" en México, alertan expertos

Universidad Iberoamericana

Fenómenos climáticos recurrentes que perjudican la calidad de vida, patrimonio e integridad de las personas que viven en México están creando refugiados ambientales que se mudan con sus familias a otras ciudades porque ya no es factible vivir en lugares que, por ejemplo, se inundan (por el paso de huracanes) o registran temperaturas extremas de frío y calor, alertó en la Universidad Iberoamericana, Carlos Mendieta, presidente y fundador de la Fundación Tláloc.

Una de esas entidades que está generando refugiados ambientales es Villahermosa, Tabasco, en el sureste mexicano, donde la población sufre los impactos negativos del cambio climático con el incremento del nivel del mar que inunda sus casas.

Asimismo, algunas ciudades del centro del país presentan este problema en colonias que ocupan zonas de inundación naturales, como ocurre en San Mateo Atenco, Ocoyoacac y Metepec, municipios ubicados en el valle de Toluca.

Pero el valle de Toluca, en el Estado de México, tiene otros problemas que pueden hacer de él una zona metropolitana sin remedio o un modelo urbano para Latinoamérica, pues paradójicamente “es una biósfera en un ambiente urbano” (por su periferia rural y rural urbana, su zona agrícola, el Nevado de Toluca, sus ciénagas y el Río Lerma) pero que presenta conflictos ambientales como la contaminación del río, la sobreexplotación del 40% de su recurso acuífero y la eliminación de hectáreas verdes por la tala en el volcán.

Un segundo problema, agregó Mendieta, es que en las últimas dos décadas los 22 municipios del valle toluqueño tuvieron un crecimiento horizontal en exceso, ya que su mancha urbana creció 26 por ciento, en tanto que su población únicamente lo hizo en un 3.6 por ciento.

Además, Toluca es una ciudad bastante contaminada por su pérdida de masa forestal, tener un patrón de movilidad dependiente del automóvil y carecer de un sistema de transporte público masivo.

Uno de los proyectos de infraestructura y opción de movilidad que se están llevando a cabo es la construcción del Tren Interurbano Toluca–México, que traerá como beneficio una reducción de 34 mil 500 toneladas de dióxido de carbono. Sin embargo, Mendieta comentó que el valle de Toluca no se está preparando para la llegada del tren, al no dinamizar ni  fortalecer su oferta cultural, educativa y de servicios.

“Entonces la gente al tener una alternativa de movilidad como el tren lo que va a hacer es perpetuar la vocación de ciudad dormitorio de Toluca, pues seguirá haciendo su vida en el valle de México y durmiendo en el valle de Toluca”.

El tren tampoco está integrado a los distintos municipios por los cuales pasará, al carecerse de otros proyectos de infraestructura que permitan una movilidad sustentable e integrada, hacia y desde las estaciones ferroviarias, y que no sean en el pésimo transporte público existente o el automóvil.

Lo que sí hará el Tren Interurbano es detonar todavía más la contigüidad física entre el valle de Toluca y el valle de México. “Ya vemos que no hay una interrupción en el trayecto de la Ciudad de México al valle de Toluca, no hay zona donde no haya construcciones… Ya siempre hay una construcción a lo largo de la carretera y de la autopista”. Esto torna necesario conservar una franja de amortiguamiento que  preserve los valores ambientales mencionados.

En su ponencia Vamos X 30. La construcción de una ciudad desde la sociedad civil, que formó parte del ciclo de conferencias de la maestría en Proyectos para el Desarrollo Urbano de la IBERO, el Presidente de la Fundación Tláloc estableció dos panoramas para Toluca: “Seguimos creciendo igual y repetimos los monstruos urbanos que tenemos en México, o logramos integrar los conceptos que tiene la campaña Vamos X 30, para que en este tamaño que hoy tienen Toluca y su zona urbana, de dos millones de habitantes, introducir todos los elementos que le permitan la sustentabilidad a esta ciudad”.

La propuesta central de Vamos X 30 es reducir para el 2020 en Toluca un 30% las emisiones de dióxido de carbono, lo que puede lograrse si no se continúa perpetuando el modelo individualista de moverse en automóvil, se promueve una movilidad para todos (con transporte público masivo) y se construye infraestructura ciclista, esta última, a favor de la cual estuvo el 88% de personas que respondieron una encuesta al respecto en la capital mexiquense.

Ciudades con cultura de paz.

Para garantizar la seguridad de los ciclistas urbanos (vale recordar las recientes agresiones sufridas por ciclistas a manos de conductores de coches en la Ciudad de México) es necesario pacificar las ciudades. “En Fundación Tláloc hablamos de un programa que se llama Ciudadanos de paz. Choferes de paz, automovilistas de paz, ciclistas de paz, peatones de paz, motociclistas de paz”, dijo.

Consciente de que “el cambio climático se soluciona localmente, desde las ciudades, no desde las instituciones internacionales”, Mendieta opinó que hoy en día se requiere que toda la ciudadanía se asuma responsable de los problemas urbanos. “Todos somos los constructores que hacemos la ciudad en el día a día con nuestras acciones”, finalizó.

*Fuente: Universidad Iberoamericana*