Gana cibercrimen 288 mil millones de dólares al año; delito del siglo XXI

Las cuantiosas ganancias que obtienen las bandas especializadas en el denominado cibercrimen totalizaron en el 2015, 288 mil millones de dólares. Cifra superior, por ejemplo, a las reservas internaciones de México que ascienden hasta el pasado viernes a 176 mil millones de dólares.

A decir de especialistas, el robo de identidad es el delito por excelencia del siglo XXI y la piedra fundacional del cibercrimen, esto por el impacto que tiene en las personas, las organizaciones, los sistemas y los servicios.

Se trata de un fenómeno que explota las debilidades del usuario en el cuidado de la información, explicó Fabián Romo Zamudio, director de Sistemas y Servicios Institucionales de la Dirección General de Cómputo y de Tecnologías de Información y Comunicación (DGTIC) de la UNAM.

Ejemplificó que la mayoría de usuarios crea cuentas de correo electrónico y accede desde diversos dispositivos sin las debidas precauciones. A escala global, expuso el experto, 36 por ciento de las empresas reporta que se han visto afectadas por este delito, lo cual implica un riesgo enorme en materia de seguridad.

Tan solo en el último año, alertó, el cibercrimen ha crecido en más de 37 por ciento.  En todas sus variantes ya abarca una tercera parte de la totalidad de los delitos de afectación económica en el mundo, sólo detrás del daño financiero por robo de propiedades, bienes o activos, y de las actividades relacionadas con la corrupción, el fraude y el lavado de dinero. Las áreas financiera, gubernamental, ventas al menudeo y transportes son, ese orden, las más afectadas.

Romo Zamudio, explicó en conferencia de medios realizada en el Edificio Mario Molina de la Facultad de Química, que de los 15 países con mayores problemas en materia de la aplicación de la ley contra el ciberdelito, México se ubica en el octavo lugar.

Dijo también, que el problema de la seguridad de los datos comienza por los individuos, sostuvo el universitario. Así, se deben instrumentar procedimientos básicos como no confiar en nadie; cambiar las contraseñas en cuentas de correo electrónico y sistemas bancarios; no compartir datos (todo lo que se publica en Internet es potencialmente público); verificar la validez de sitios y servicios que se visitan en la red; hacer conexiones seguras y no creerlo todo.

Finalmente, el académico precisó que 90 por ciento de los casos de robo de identidad se relacionan con gente que recibe un correo electrónico en donde se le pide actualizar sus datos y contraseña. En México no hay estadísticas específicas, pero se calcula que 80 por ciento de la población económicamente activa en Internet ha sido atacada en su identidad.