Desapariciones forzadas: el dolor de la ausencia

Por Pablo Miranda Ramírez

Guadalajara, Jalisco. 13 de junio de 2018 (Agencia Informativa Conacyt).- En el contexto actual, la desaparición de un ser querido trae a las familias un ambiente de incertidumbre, factor que provoca una serie de consecuencias dentro del entorno familiar y que también da pie a nuevas formas de conllevar esta pérdida, considera Flavio Meléndez Zermeño, investigador del Departamento de Clínicas de Salud Mental de la Universidad de Guadalajara (UdeG).

Con base en la observación cualitativa desde la perspectiva del psicoanálisis, el doctor Flavio Meléndez aborda esta problemática para conocer las singularidades que pueden presentarse en alguien que experimente la pérdida de un ser querido a causa de su desaparición y las características que este delito manifiesta en nuestro país en comparación con otras naciones.

“No solo estamos frente a un tipo de crimen particular sino también frente a una pérdida nueva, donde hay una pérdida pero que no se consuma como tal porque hay un margen de posibilidad de que un día la o el desaparecido pueda regresar”, señala el investigador del Centro Universitario de Ciencias de la Salud (CUCS) de la UdeG.

El doctor señala que debido a la incertidumbre que existe sobre el destino del desaparecido, los familiares no experimentan un duelo, sino que se adentran en una nueva forma de pérdida que desde la perspectiva psicoanalítica no puede ser considerada propiamente como un duelo.

Flavio Meléndez menciona que las desapariciones forzadas en México presentan características únicas en comparación con la misma problemática en otros países, y es la incertidumbre el factor que destaca en nuestro país, lo que deriva en un sufrimiento interminable que viven los familiares.

“A ese sentimiento atroz, a esa incertidumbre de no saber si vive o muere, y ambos casos en qué condiciones, se suman otras cuestiones”.

Acompañamiento y comprensión

Para realizar este proyecto, La desaparición forzada: de la vida desnuda a las nuevas formas de pérdida, el doctor Flavio Meléndez realiza trabajo de campo durante reuniones y en las manifestaciones que llevan a cabo familiares de desaparecidos, y también comparte y escucha experiencias de los colectivos y familiares que están en búsqueda de un desaparecido.

El investigador recalca que desde el psicoanálisis no se establece un patrón estándar para tratar a los familiares de desaparecidos, pero se recomienda que estos entablen relaciones con otras personas en su misma situación para intercambiar experiencias y solidaridad y compartir el dolor que experimentan.

“La existencia de los colectivos es fundamental para las familias y los seres cercanos de alguien desaparecido, porque no es lo mismo vivir un dolor con un estigma de aislamiento, como una cuestión individual, que cuando un dolor se puede vivir en compañía de otros, ese dolor no desaparece pero toma otra dimensión porque es un dolor compartido”.

En sus investigaciones, el doctor Flavio Meléndez también señala que en muchos casos a los familiares se les hace creer que deben iniciar un duelo por la pérdida del ser querido; sin embargo, y según su trabajo de campo, cada caso es singular y no debe imponerse esta idea.

“Para muchas familias está abierta la posibilidad de que su familiar pueda regresar y eso implica un tiempo en el que hay que respetar y acompañar y ver cuáles son las formas de intervención y acompañamiento frente a esta cuestión que es tan nueva y apenas estamos viviendo”.

Cambios en la vida colectiva

Desde la perspectiva de su estudio, Flavio Meléndez Zermeño observó que la vida de los familiares de los desaparecidos sufre una transformación social que impacta de distinta manera a cada integrante, y esto se puede notar en los cambios de hábitos de la familia o en el alejamiento que experimentan de parte de otros parientes.

“Todos los cambios son distintos en cada familia, pero siempre hay un cambio brutal, nunca vuelve a ser la misma, incluso cuando la o el desaparecido regresa, cuando ocurre eso, tampoco vuelven a ser los mismos”.

El investigador señala que este fenómeno puede ser estudiado para desarrollar conocimiento sobre otras personas afectadas por las desapariciones,  como con los miembros más jóvenes de estas familias, en especial niños y niñas, o en futuras generaciones.

“En la práctica del psicoanálisis tenemos la experiencia de que hay familias donde ocurrió un duelo tres generaciones antes y tres generaciones después aparecen efectos de ese duelo que quedó abierto. Hay que ver qué puede pasar con este fenómeno, sobre todo cuando hay ese agujero en las generaciones, que se produjo cuando alguien desapareció”.