¿Y la filosofía lavolpista, apá?

Ricardo La Volpe justificó el pobre accionar del América argumentando que tenían que vencer a Pumas como fuera. Lo cierto es que este equipo nunca puede olvidar las formas y éstas siguen siendo muy pobres, más allá de la victoria ante uno de sus acérrimos rivales.

Se encontró con dos goles muy temprano, de vestidor, producto de un balón parado y de un error de Pikolín, y una jugada bien elaborada, pero a partir de ese momento se dedicó a manejar el juego, y en el complemento apostó al contragolpe y a cuidar su ventaja.

Va llegando, es verdad, pero en su primer partido en el club, La Volpe planteó una estrategia anti La Volpe, lejos del espectáculo y el buen trato de balón.

Al final, Pumas es cazado por esa ironía de los resultados. Tuvo su mejor partido en comportamiento ofensivo en el torneo, y en dos descuidos defensivos, en cuatro minutos, carga con el descalabro.

Los felinos, como siempre juega ante América, con el orgullo a flor de piel, pudieron recibir el tercero en cualquier momento pero también fueron capaces de empatar el duelo porque los lances apostaron a ello.

Más allá de los atenuantes que pudiera tener el América, por el poco trabajo de La Volpe con el grupo, y la herencia de desconcierto del cambio de intenciones entre Ambriz y el nuevo técnico, la victoria queda sellada con el asterisco de la circunstancialidad.

Y por otro lado, queda también claro que por encima de la elección conservadora de Paco Palencia como forma de juego de Pumas, tiene a un grupo de jugadores capaces de hacer un futbol más agresivo que el que muestra.

El triunfo en la llegada de La Volpe al Nido, en plan emergente, ayudó a quitar la presión; por lo pronto empezar ganando ayuda mucho para el futuro de las Águilas: es mejor corregir con tres puntos en la bolsa que se adquirieron en un clásico, que sin ellos.

Pero la verdadera aportación de La Volpe en un equipo centenario tendrá que descifrarse con el tiempo. No creo que traicione su filosofía por la urgencia que tiene el América de obtener los resultados.

La gran ventaja que tiene el argentino es que tiene un plantel poderoso que le permitirá probar con diferentes nombres un mismo concepto futbolístico. El América no debe olvidar que, en apariencia, con uno de los planteles más profundos y poderosos de la Liga llego a jugar a nada con Ignacio Ambriz. El equipo se extravió. Cometió graves errores defensivos, encontró distracciones, dejó grandes huecos y funcionó poco de medio campo hacia al frente. Los puntos, las victorias que el América rescató en la temporada se debieron siempre más al orgullo que al buen futbol.

De ya, América debe absorber el futbol lavolpista: Una línea de 5, salida ordenada, balón en los pies, ataque por los costados, verticalidad y explosión. El ex seleccionador tricolor necesita que futbolistas como Rubens Sambueza, Oswaldito Martínez, Paul Aguilar, Oribe Peralta, Mike Arroyo, Goltz, Pablo Aguilar y el propio Moisés Muñoz eleven su nivel competitivo y entiendan muy pronto su sistema, porque a sus tres décadas como estratega, La Volpe no aprenderá otra filosofía de juego para encontrar el triunfo.