La Decimotercera Orejona del Madrid opacaría el doblete del Barça

Lionel Messi y Andrés Iniesta, los dos futbolistas más longevos de la plantilla del Barcelona, sumaron en La Coruña su noveno título de Liga, más allá de los siete en los últimos diez años y alcanzaron el trofeo número 32 de sus carreras. Imposible entender la década prodigiosa del club sin su presencia, ambos han sido, cada uno en su papel, indispensables para que el proyecto de Valverde esté camino de concretar su primera campaña de manera soberbia.

Más allá del golpe sufrido en la Champions, con una eliminación inesperada, al ser víctima de su prepotencia en Roma, el Barça solo perdió un partido en la Copa del Rey pero mantiene inmaculados números en la Liga, con 34 encuentros sin conocer la derrota y ya 41 enlazados contando la pasada campaña.

El Barça sumó en Riazor su Liga número 25 de su historia, que, sumado a la Copa, es el octavo doblete barcelonista desde que se fundó el club, logrando repetir además dos veces. Dos de ellos, además, formaron parte de sendos tripletes, ya que en 2009 y 2015 el conjunto azulgrana ganó también la Champions. Y aún hay un tercer caso que debería ser considerado triplete: el de la temporada 1951-52, en la que el conjunto ganó Liga y Copa y después completó el doblete con la Copa Latina, torneo precursor de la Copa de Europa, que en aquel momento era el más importante que los clubs italianos, portugueses, franceses y españoles podían conseguir a nivel internacional. Ocho dobletes Liga-Copa hasta el momento, por cuatro del Real Madrid.

Que, por cierto, hay Clásico el próximo fin de semana. El Barça, además, no conoce la derrota en lo que va de la Liga: 34 triunfos, ocho empates y nadie ha sido capaz de derrotarle en el torneo español. Con estos datos, con esa tarjeta de presentación, como claro campeón, va a recibir al Real Madrid en el Clásico. No hace falta que le hagan el pasillo los merengues y estaría bien que los azulgrana superaran bien a su eterno rival. Sería un título moral, que se podría sumar al doblete.

Sin embargo, las caras de triunfos por el doblete de los jugadores y cuerpo técnico, se nublaría en caso de que los merengues conquisten la Champions League, al estar muy cerca de ello.

Si para el Barcelona ya es duro presenciar tres semifinales de la Champions seguidas por televisión, es evidente que rozaría lo dramático ver a su eterno oponente, levantando tres títulos del máximo torneo a nivel de clubes consecutivos.

El paisaje ha cambiado en los últimos años para el cuadro culé. El Madrid se reencontró con la gloria europea en 2014, en Lisboa, la volvió a ganar en 2016 en Milán y repitió el año pasado en Gales, y va camino a la final que se jugará en Kiev el próximo 26 de mayo.

Otro triunfo merengue opacaría el octavo doblete del Barcelona y enterraría cualquier debate sobre la hegemonía continental, a pesar que los madrileños no han demostrado su mejor futbol en sus últimos títulos europeos.

El problema de los barcelonistas es que cuando no han ganado en Europa lo han hecho los madrileños.

La filosofía merengue ha cambiado a través de los años y de las modificaciones que se le han hecho a la Champions. Antes, era prioridad conquistar la Liga, ahora ya no lo es.

“La Liga es el pan y la mantequilla, nuestro día a día, y la Copa de Europa es la guinda del pastel". Esto pensaba y decía John Toshack cuando entrenó al Real Madrid. Sí, eran otros tiempos, pues hasta Emilio Butragueño, entonces aún jugador y ahora director de relaciones institucionales del club, coincidía con el galés al asegurar que "si tengo que elegir entre la Liga y la Copa de Europa, elijo la Liga. Si ganamos la Liga podremos jugar la Copa de Europa".

Esa es la gran diferencia. Antes para volver a jugar la máxima competición europea, tenían que ser campeones, es decir, quedar primero. No como actualmente, que, como en el caso de España, van los cuatro primeros clasificados. Esto no solo desmiente el nombre de la Liga de Campeones, pues no todos los que la disputan lo han sido, sino que en cierto modo devalúa el título de Liga. Dudo que el Madrid despreciara la competición española como lo hace, si para jugar la próxima edición de la Copa de Europa tuviera que ser primero, pues en los últimos diez años solo la habría podido jugar tres veces y la que viene no lo haría.

Pero eso ya no le importa al club blanco, ni a su afición. Con la Duodécima Orejona ganada en Cardiff, los merengues suman seis y están cerca de una séptima, desde que se cambió el formato del torneo europeo.

La hegemonía blanca en la Copa de Europa o Champions League es gracias a su linaje; fueron los reyes de Europa en la segunda mitad de la década de los 50, cuando en la Copa de Europa no había nivel, pues solo se medía con campeones de ligas inferiores a la española, pero también ha demostrado otras seis veces, ante varios equipos de ligas Top, y podrían ser siete en la moderna Champions, por las cinco de Milan, Barça, Bayern y Liverpool, aunque los dos últimos aún aspiran a una sexta y por ello uno de ambos podría igualarle.

Eso sí, desde la 2005-2006 de la Champions, el Real Madrid ha ganado a trompicones tres y, aún aspira a una cuarta. En ese mismo periodo de tiempo, el FC Barcelona ha levantado cuatro Orejonas y Bayern, Milan, Manchester United, Chelsea e Inter, una, si bien los alemanes podrían sumar dos, aunque para ello primero tienen que remontar el 1-2 que el Madrid se llevó de Múnich.

El Barça puede presumir de ser el único equipo del mundo que ha conseguido el triplete en dos ocasiones (2009 y 2015). Nadie puede respirarle en esa estadística. Pero…en caso de que el Madrid gane su Décimotercera Orejona, comprobaría cómo su eterno rival pasará a ser el primer conjunto capaz de encadenar tres Copas de Europa desde que el formato de la competición se modificó en 1993, luego de haber sido en la edición anterior, el primero en ser Bicampeón de la Champions.

 La posibilidad de que el Real Madrid pueda ganar su tercer título europeo consecutivo, y además en la ‘era Messi’, es demasiado dolorosa para la afición azulgrana, por mucho doblete y récord habido y por haber, con todo y que tienen en sus filas a Messi, el número uno indiscutible, lanzado hacia el Mundial con un doblete y el papel de ya máximo aspirante a la Bota de Oro y Balón de Oro, y a Andrés Iniesta, que cumple sus últimas semanas en el club con la sonrisa de una leyenda.

*Nota del Editor: Foto: Especial Internet*