Aglomerado de cerebros

Desde Bolonia, Italia.- ¡Se va uno de los cerebros del gobierno, Luis Videgaray! Gran noticia que leo al despertar la mañana. Ante dicha ausencia, me gustaría saber de qué tipo de cerebro se trataba y, por supuesto, qué cerebros se han quedado al lado del señor presidente,  ya que existen distintos tipos: cerebro gris, cerebro electrónico, cerebro de mosquito, etcétera, y cada uno tiene su capacidades. Interrogantes que me permiten dar una infinidad de interpretaciones que van desde pensar que se le habrá secado el cerebro por pensar insistentemente en la manera de resolver los problemas del país hasta la posible fuga de cerebros muy común en estos tiempos de crisis económica.

¿Quién sabe bien cómo funcionan dichos cerebros? Lo que sí sabemos es que el salario no alcanza para llegar a fin de mes y no creo que haya pocos casos ni mucho menos sea algo nuevo, pues esto sucede hasta en las mejores familias y en el viejo continente. En este caso, el señor Videgaray presentó su dimisión como secretario de Hacienda y Crédito Público  y ahora qué hará él y todos los que ha arrastrado. En términos reales, un grupo ha perdido su trabajo y ahora que hará, pónganse en su lugar y estemos al pendiente de cada uno de ellos porque ser desempleado es complicado y uno puede perder la cabeza.

Claro que el señor que estará cantando de alegría es don José Antonio Meade, el sustituto, que es un experimentado político que ha ocupado cinco secretarías de Estado en dos sexenios diferentes, lo que significa que él será quien trate de sacar las castañas del fuego, solo que la herencia es enorme, tan solo el problema de la deuda ha alcanzado el 45% del PIB. Para empezar, no es fácil incorporarse a un equipo de trabajo y tener las riendas de la situación, pero parece que Meade sabe lo que tiene que hacer o al menos tiene las características para cubrir el cargo. No pienso que haya llegado a ese lugar por su linda cara. Sea como sea el señor está ahí al pie del cañón para empezar la batalla (contra quién, no lo sé) y recibir órdenes de palacio, donde se reúnen los cerebros que determinan las pautas para que México siga adelante.

De hecho, este país y su gobierno seguirá adelante con un alto o un bajo nivel de desempleo, con o sin un desarrollo en el campo o en la industria, por algo somos el país del cambio. Hoy, los hechos confirman que las cosas están cambiando, lentamente o drásticamente, pero para quién, para el pueblo o para los que están en el poder, en qué dirección y sobre todo cuáles son los objetivos, corresponden a intereses públicos o privados, cuáles son los tiempos, en fin son tantos los aspectos que hay que tener presentes. Cuidado porque las apariencias engañan y los errores se acumulan hasta que no estalle el cerebro de millones y millones de mexicanos.

No es cuestión de debate, de lucha de poderes, de negociaciones, de relaciones nacionales o internacionales, sino de principios para vivir cotidianamente y reconocer la grave situación interna en la que nos encontramos.