Las trampas de la transparencia

El combate a la corrupción y la transparencia se han convertido en temas tabú dentro de la clase política mexicana, que, por un lado se dice dispuesta a legislar en aras de evitar el mal actuar de los funcionarios públicos y de ellos mismos, y por otro buscan la manera de frenar las reformas o las iniciativas de ley en la materia.

En transparencia pasa exactamente lo mismo a pesar de que se reformó la ley y se ampliaron las atribuciones del INAI. No obstante el esfuerzo de sus Consejeros, luchando a contra corriente de las mañas y artilugios de las dependencias federales, estatales y municipales para no dar respuesta a las solicitudes de acceso a la información.

Y es que cualquier pretexto es bueno para declarar inexistente la información pública a pesar de “búsquedas exhaustivas”, qué decir de la posibilidad de extender el tiempo de respuesta de la solicitud esperando que el peticionario desista, o bien, la entrega de información por escrito o copias, previo pago para tener acceso a la información, aun cuando se solicitó vía electrónica, entre otras.

Si a eso le aunamos la falta de cultura de la sociedad para solicitar información sobre programas, presupuestos, políticas, en fin, de cualquier cantidad de asuntos públicos que nos llaman la atención y que pueden servir para una causa común o particular en las comunidades, delegaciones, barrios, pueblos o estados.

Se trata, como su nombre lo indica, de información pública que está al alcance de cualquier ciudadano que desafortunadamente se expone al desamparo y a las trampas de la transparencia en México que no termina de gustarle a más de uno.

Muestra de ello son las entidades que no han querido o no han podido homologar sus leyes con la ley federal para cumplir precisamente con eso, con la ley,

Si bien es cierto, México ésta en pañales en la materia, los instrumentos existen y es necesario conocerlos, utilizarlos y difundirlos cuando sea necesario.