El veto informativo a la CNTE en Oaxaca

Me tocó cubrir la aparición pública del autodenominado Ejército Popular Revolucionario (EPR) en el estado de Oaxaca, en agosto de 1996, y la mayoría de sus ruedas de prensa, ofrecidas generalmente en lugares desconocidos porque los reporteros éramos conducidos con los ojos vendados hasta sitios imposibles de reconocer a simple vista.

Sin embargo, nunca nadie, que yo recuerde, fue agredido por los eperristas. Las fotografías y la grabación de imágenes y de audios era permitida sin restricciones en el momento de las conferencias. Más bien, recuerdo guerrilleros amables y atentos con quienes arriesgábamos la vida en la cubertura subversiva, en estricto cumplimiento a un deber de informar.

Incluso, en alguna ocasión, cuando caminábamos montañas se me dobló un pié y me lastimé. Los guerrilleros llevaban hasta botiquín. Un par de mujeres uniformadas y cubiertas del rostro, revisaron mi pié y lo vendaron. En ese entonces, yo era reportera del periódico local Noticias y corresponsal de la Agencia Associated Press (AP).

En las filas eperristas había maestros de educación pública. El mismo gobierno los vinculó al magisterio.

Y cuando leí parte de la historia sobre la vida de Ernesto Guevara, mejor conocido como El Che, me impresionó su gusto por la lectura, pero sobre todo su ideal sobre la educación de un pueblo. Según relatos, en cada población conquistada por el Ejército Rebelde, Guevara improvisaba una escuela para enseñar a leer y a escribir a niños y adultos.

Incluso, los aspirantes a ingresar a las filas del Ejército Rebelde de Cuba, primero debían saber leer y escribir, era el requisito indispensable exigido por El Che.

El contexto anterior sirve para preguntar: ¿Son maestros o son guerrilleros quienes engrosan las secciones sindicales adheridas a la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE)? ¿O qué son? ¿Qué son los integrantes de la Sección 22 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE)?

¿Ninis?… Ni estudian, ni dan clases, ni trabajan. ¿Son los más? ¿O son los menos? Porque justo es reconocer que en la Sección 22 hay buenos maestros comprometidos con la educación de la niñez y juventud de Oaxaca. Ocurre algo similar en las otras tres entidades donde opera la CNTE: Chiapas, Guerrero y Michoacán.

Los maestros de la Sección 22, y en consecuencia de la CNTE, carecen de ideales. Entonces, ¿qué son? ¿Militantes de guerrilla urbana? ¿Brazo electoral de algún partido político o de algún aspirante a la Presidencia de México?

La enciclopedia libre Wipidedia define: “La guerrilla urbana es un tipo específico de tácticas de guerrilla aparecido en la segunda mitad del siglo XX que se caracteriza por desarrollarse en un ambiente urbano como parte de una estrategia coordinada de lucha militar, muchas veces de naturaleza anticolonial o contrarrevolucionaria, de tipo terrorista, e improvisada.”

¿Oaxaca está frente a una guerrilla urbana? ¿Lo mismo Chiapas, Guerrero y Michoacán? ¿O los llamados “maestros” y los miembros de sus organizaciones aliadas son vándalos a sueldo? ¿Profesionales en destrucción social?

Lo que sean, pero estamos frente a entes que no se detienen ante nada y cada vez más se atreven a todo. Mientras el Gobierno Federal y Estatal solamente miran apacibles de lejos como esos entes destruyen Oaxaca: Su economía, su patrimonio, el tejido social y la paz.

Y lo más grave, como atentan en contra de la vida de cualquier persona y demás derechos humanos como la libertad de expresión, información, educación, libertad de trabajo y de tránsito, etc.

La última agresión no tiene nombre: El sábado pasado, un grupo compuesto de “maestros” y “maestras” de la CNTE (Sección 22) persiguieron a la fotorreportera Citlalli Cid a pesar de su estado de gravidez y le exigieron borrar las imágenes de su cámara fotográfica para dejarla ir.

Los siete meses de embarazo de Citlalli Cid no hicieron mella en los agresores. Ni siquiera las “maestras” tuvieron consideración.

La agresión a la fotorreportera del periódico Tiempo, desató el enojo social y del gremio periodístico, así como de la mayoría de los medios de comunicación; en sendos desplegados dirigidos a los tres órdenes de Gobierno y a los organismos de Derechos Humanos, nacional y estatal, exigen “alto” a las agresiones en contra de los trabajadores y empresas de la comunicación.

Uno de los desplegados cita: “Mientras reporteros, columnistas, fotorreporteros, camarógrafos y conductores sean amenazados, señalados, vejados o impedidos para realizar libremente su trabajo, hemos decidido no exponerlos a cubrir periodísticamente las actividades de estas organizaciones”.

Incluso, el director del periódico Tiempo, Wenceslao Añorve, publicó en su cuenta de Twitter: “@TiempoDigitalMx deja de cubrir conferencias de prensa @Seccion22Cencos, hasta que dirigencia pare agresiones vs. Medios y comunicadores”. Y más comunicadores y comunicadores se han ido sumando al bloqueo informativo.

Las agresiones anteriores: El 20 de julio retuvieron violentamente en Nochixtlán a trabajadores de TV Azteca; el 21 de julio agredieron al fotoperiodista Mario Jiménez Leyva, del diario Noticias; el 1 de agosto acosaron a Ismael García, corresponsal de El Universal; el 31 de agosto tomaron una radiodifusora en Puerto Escondido y retuvieron a los trabajadores. Por citar algunas.

 ¿Y la autoridad?

La Comisión Nacional de los Derechos Humanos condenó los hechos. No obstante, los oaxaqueños están hartos de condenas públicas que solamente son el hazme reír de la CNTE. Peor aún, la famosa Defensoría de los Derechos Humanos del Pueblo de Oaxaca hizo mutis como si su vocación fuese la protección de los intereses de la Sección 22.

El Defensor, Arturo Peimbert Calvo, incluso estuvo muy a gusto presenciado la Guelaguetza Popular presentada el pasado mes de julio por la Sección 22 en el municipio de Asunción Nochixtlán. ¿De qué se trata?

Los secretarios de Educación Pública y de Gobernación, Aurelio Nuño Mayer y Osorio Chong, respectivamente, andan más ocupados y preocupados por cómo quedarse con la candidatura del PRI a la Presidencia de México, que en solucionar el conflicto magisterial; mientras el presidente Enrique Peña Nieto, todavía anda bajo los efectos del Trumpazo.

 ¿Y el Gobernador de Oaxaca, Gabino Cué Monteagudo? Perdió el control. Ni a él han respetado los maestros. La Noche de “El Grito” un reducido grupo de “docentes” y encapuchados intentó sabotear el acto cívico.

 En fin, desde aquí nos solidarizamos con Citlalli Cid y con cada uno de los periodistas agredidos en Oaxaca y nos unimos al veto informativo de las actividades de la CNTE hasta en tanto cesen sus ataques y garanticen la integridad física de todo trabajador de medios de comunicación.

 rosyrama@hotmail.com