El INE, ¿supervisa a Morena?

El Instituto Nacional Electoral (INE) no solamente organiza elecciones, también revisa que los partidos políticos cumplan con sus obligaciones. ¿Realmente revisa? ¿O su filosofía es “dejar hacer, dejar pasar”?  La duda cabe.

Evidentemente, la autoridad electoral administrativa se defenderá como gato boca arriba argumentando cumplir cabalmente con sus funciones, y como prueba mostrará informes y resoluciones de comisiones, unidades técnicas y del Consejo General, principalmente sobre procesos electorales, además de las relativas a la actividad ordinaria.

Sin embargo, cabe la duda.  ¿Por qué?

La Ley General de Partidos Políticos, en su artículo 25, establece obligaciones específicas para éstos, entre las cuales llaman la atención las siguientes en el contexto del conflicto magisterial

  • Conducir sus actividades dentro de los cauces legales y ajustar su conducta y la de sus militantes a los principios del Estado democrático, respetando la libre participación política de los demás partidos políticos y los derechos de los ciudadanos.
  • Abstenerse de recurrir a la violencia y a cualquier acto que tenga por objeto o resultado alterar el orden público, perturbar el goce de las garantías o impedir el funcionamiento regular de los órganos de gobierno.
  • Aplicar el financiamiento de que dispongan exclusivamente para los fines que les hayan sido entregados.
  • Abstenerse de realizar afiliaciones colectivas de ciudadanos.

¿Por qué en el contexto del conflicto magisterial? Porque Andrés Manuel López Obrador como presidente del partido Movimiento Regeneración Nacional (Morena) ha defendido la lucha de las secciones sindicales adheridas a la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), la cual, para exigir una serie de demandas, ha mantenido en jaque a entidades como Oaxaca, Chiapas, Michoacán, Guerrero y más recientemente a la Ciudad de México.

Durante más de 80 días, profesores y organizaciones afines a la CNTE han bloqueado carreteras, incendiado autobuses, retenido camiones cargueros (de alimentos y productos diversos), y, entre otras acciones, realizado plantones como, por ejemplo, en el Centro Histórico de la Ciudad de Oaxaca.

Con sus acciones violentas, en su mayoría, han generado una crisis económica de dimensiones incalculables en las entidades federativas antes señaladas, perjudicando no solamente a los empresarios, sino también a los medianos y pequeños comerciantes, así como a la población en general.

¿Y Andrés Manuel López Obrador qué papel juega en todo esto? Sin duda, líderes como él son necesarios para hacer contrapeso a los excesos de los gobiernos en cualquiera de los órdenes. Por eso, no puede ser criticable la solidaridad de AMLO y de Morena a los profesores que demandan la abrogación de la Reforma Educativa del Presidente de México, Enrique Peña Nieto, la cual, como las mismas instancias de gobierno lo han reconocido, afecta de algún modo a los miembros del magisterio.

En necesario hacer una Reforma Educativa acorde a la realidad social mexicana, sobre todo de entidades en condiciones francamente desventajosas como Oaxaca, Chiapas, Guerrero, Michoacán; una reforma que no sea “punitiva”, sino que dé oportunidades de mejorar de entrada el nivel educativo de los mentores, adecuada a las circunstancias regionales y étnicas, etc.

Sin embargo, la solidaridad de AMLO y de Morena deja lugar a dudas en cuanto a representar un acicate a la violencia de la CNTE, sobre todo en la proximidad del proceso electoral para las elecciones del 2018 a la Presidencia de México, meta de López Obrador.

Lo dejamos a la reflexión. Y a la investigación del INE, cuyos consejeros electorales deberían indagar si las actividades de Morena y de sus militantes se ajustan a los principios del Estado democrático y no perturban el goce de los derechos humanos de la población en general, además si el partido de AMLO destina su financiamiento a los fines establecidos en la ley.

Evidentemente, es complejo acreditar las afiliaciones colectivas. Casi todos los partidos políticos recurren a éstas, aunque cuidan los aspectos legales. Sin embargo, es necesario encontrar una solución a la manipulación de sindicatos y de “organizaciones sociales” con fines electorales.

En las recientes elecciones locales de junio del 2015, López Obrador firmó un “Acuerdo para la Transformación de la Educación de Oaxaca” con maestros de esta entidad, porque la Reforma Educativa de Peña Nieto intentaba “aplastar a los maestros”.  Se cuidó de no celebrar la firma con el sindicato, sino quienes firmaron lo hicieron de manera personal.

Fue un “Acuerdo” ofrecido en un contexto electoral, cuyo contenido se concretaría si el candidato a Morena a gobernador de Oaxaca, Salomón Jara Cruz, ganaba la gubernatura. No ganó, pero este partido por sí mismo se ubicó como la segunda fuerza electoral en esta entidad.

La Sección 22 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) instaló su plantón en el Zócalo de la Ciudad de Oaxaca y frente al Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca (IEEPO) semanas antes de las elecciones del pasado cinco de junio; los cuales fueron desalojados a los ocho días, justo en la fecha de la detención de los líderes magisteriales, Rubén Núñez Ginés y Francisco Villalobos.

Tales hechos dieron pie a la radicalización de la movilización de la Sección 22; días después ocurrió el enfrentamiento en el municipio de Asunción Nochixtlán.

¿BASTA LA LIBERTAD DE LOS LÍDERES PARA LA SOLUCIÓN?

El conflicto magisterial se ha prolongado de manera indefinida. Y ahora cabe la pregunta: ¿La libertad bajo caución de Rubén Núñez y de Francisco Villalobos es la solución? Ya están libres.

Parece que la Sección 22 y la Coordinadora van por todo: La absolución de los líderes y la abrogación de la Reforma Educativa, además de plazas y todos los beneficios que les fueron quitados.

Sin duda, Peña Nieto y sus operadores políticos y educativos han fracasado. Ya ni Miguel Ángel Osorio Chong, ni Aurelio Nuño Mayer, son aptos para la candidatura del PRI a la Presidencia de México. El sindicato más fuerte de nuestro país ya les tomó la medida.

Ya ven, la libertad de los líderes magisteriales no fue la solución al conflicto; a partir de hoy intensificarán movilizaciones según anunciaron.

BUEN ENTENDIMIENTO CON LOS MAESTROS

Andrés Manuel López Obrador, presidente nacional de Morena, el viernes pasado estuvo en Oaxaca; justo el mismo día en que los secretarios General y de Organización de la Sección 22 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), Rubén Núñez Ginés y Francisco Villalobos, respectivamente, obtuvieron su libertad bajo caución.

Mucha casualidad, ¿no?

Formalmente AMLO se reunió con la estructura estatal de Morena para afinarla rumbo al 2018, y según él, pretenden constituir 2 mil 400 comités seccionales en la entidad oaxaqueña para ganar las elecciones de ese año: Presidencia de México, senadores y diputados federales, además las locales concurrentes de diputados locales y concejales a los ayuntamientos.

¿Pero nada más se reunió con la estructura de Morena?

Lo que sí, López Obrador dijo darle “mucho gusto” la liberación de los líderes magisteriales, y quiere que “liberen a todos los maestros”.

Para AMLO existe una campaña de satanización y criminalización hacia los maestros. Sin embargo, se mostró evasivo a las preguntas sobre la crisis económica generada en Oaxaca, Chiapas, Guerrero y Michoacán, a causa de las movilizaciones de las secciones sindicales adheridas a la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), cuyos bloqueos y plantones en ocasiones van acompañados de acciones violentas.

Aunque López Obrador tiene razón cuando dice que el Gobierno Federal se pasó de listo al acusar a los líderes magisteriales de lavado de dinero. No abundó más. Pero ciertamente, resulta extraño que los proveedores con los cuales supuestamente hacían negocio los profesores, no hayan sido objeto de ningún acto de molestia.

Amén de las razones, evasivas y afirmaciones de AMLO, lo que sí queda muy claro es su buen entendimiento y comprensión con el magisterio; incluso, tanto el líder de Morena como la CNTE consideran que la Reforma Educativa del presidente Enrique Peña Nieto “es una falacia”.

Un entendimiento que le reditúa votos. Y el más claro ejemplo es Oaxaca, donde con el voto de maestros (con quienes en pleno proceso electoral firmó un Acuerdo para la Transformación de la Educación de Oaxaca”), con el voto de perredistas, de miembros de organizaciones sociales y de la sociedad civil, Morena alcanzó más de 370 mil votos, ubicándose en la segunda fuerza electoral.

Es más, el desmesurado crecimiento de Morena en Oaxaca abonó a la pulverización del voto de la izquierda, y contribuyó al triunfo del candidato del PRI, Alejandro Ismael Murat Hinojosa.

Morena difícilmente podrá ganar las elecciones presidenciales del 2018; quizá gane todo en alguna o algunas entidades federativas, pero en el país necesitará coaligarse con otros partidos de izquierda, o por lo menos realizar alianzas fácticas con la mayoría de las organizaciones sociales existentes a nivel nacional así como con poderes fácticos.

Pero… ¿a qué costo?

¿“ATOLITO CON EL DEDO”?

Con toda seguridad Andrés Manuel López Obrador no tiene un pelo de tonto, ninguno; por el contrario, es un político inteligente y astuto. Pero eso cuando habla de manera cándida, surge la siguiente duda: ¿O AMLO quiere dar al pueblo “atolito con el dedo”? ¿O los morenistas pretenden dárselo a él?

Por lo menos en Oaxaca, donde en los círculos políticos no son ningún secreto los nexos entre morenistas y los Murat; algunos mantienen amistad sincera y otros simplemente relaciones políticas. Sin que a los morenistas les importe mucho el concepto de AMLO respecto de los priistas.

En su visita del sábado, AMLO dijo que “si de algo debe estar seguro el pueblo de Oaxaca”  es que tanto los diputados de la fracción parlamentaria de Morena en la próxima Legislatura como los concejales “se van a conducir con rectitud, bajo los tres principios que rigen al partido no mentir, no robar y no traicionar al pueblo…”

¡Qué tal! ¿En serio? AMLO habla como si no conociera a sus correligionarios oaxaqueños; claro, con sus honrosas excepciones.

Mismos morenistas cuestionan el procedimiento de selección del coordinador de la bancada de Morena, Irineo Molina… bueno, más que el procedimiento, los padrinazgos, varios de los cuales están a las atentas ordenes de priistas. ¿Lo sabrá AMLO? ¿O lo sabe y piensa que también es campaña de linchamiento en contra de los morenistas, y que casi son unos santos?

En fin, AMLO también cree en los Santos Reyes…, dice que los más de 370 mil votos obtenidos por Morena en las elecciones de junio pasado son “votos limpios”. ¿Y las casillas zapato en la elección del distrito de Putla de Guerrero? ¿O el PRI le sembró los blocks completos de boletas electorales? Claro, puede ser posible; es un asunto aún en litigio.

rosyrama@hotmail.com