Gobernar realmente con austeridad

Lo que faltaba: El dólar por las nubes. Justo en momentos de la definición del Paquete Económico 2017 sobre el proyecto presentado por el Ejecutivo federal, con un planteamiento de Presupuesto recortadísimo. Los grupos parlamentarios del Congreso de la Unión de las distintas filiaciones necesariamente tendrán que llegar a acuerdos para los ajustes correspondientes.

Soplan vientos difíciles para México. Y basta un estornudo de Estados Unidos para la inmediata depreciación del peso frente al dólar. Las elecciones presidenciales gringas han provocado un efecto terremoto en la moneda mexicana. Hay temor ante un eventual triunfo de Donald Trump, cuando la demócrata Hillary Clinton lleva ligera ventaja.

Entre el panorama electoral estadounidense y los vaivenes en el precio del petróleo, 2017 pinta muy complicado. Hasta viene muy ad hoc la canción que dice: “Reloj no marques las horas…”

Ante tanta complejidad, quizá los legisladores aprueben el Presupuesto de Egresos de la Federación rayando el último momento: Hasta el 15 de noviembre. Todavía pasaremos Días de Muertos saboreando un rico chocolate de agua y mole negro, sin la pena de la aprobación de los ajustes presupuestales.

Después, vendrá la amarga Navidad, sabedores que a partir del uno de diciembre habrá menos recursos y en consecuencia menos acciones de gobierno en rubros sensibles como salud, educación e infraestructura, por ejemplo. Un dato: La presidenta de la Comisión de Vivienda en la Cámara de Diputados federal, Alma Carolina Viggiano Austria (PRI), advirtió que el Presupuesto de Egresos de la Federación 2017 contempla una reducción por 4 mil 599.30 millones de pesos en programas para vivienda, lo que representa una disminución de 34.88 por ciento respecto al presente ejercicio fiscal.

Ups. Panorama nada alentador para el derecho humano a vivienda digna. Caray, el gobierno cada vez se desentiende de su obligación de garantizar los derechos humanos establecidos en la Constitución Política General como fundamentales. Debería ser motivo de vergüenza para los gobernantes ver dónde y cómo viven infinidad de personas: En bancas de parques públicos, en basureros, debajo de puentes, en cañerías.

Las fracciones parlamentarias tienen que hacer, sin duda, todo un trabajo de reingeniería presupuestal para evitar impactos severos en los mexicanos en general, pero sobre todo de aquellos en condiciones de pobreza y pobreza extrema. Los ajustes presupuestales pegarán en la economía de todos, máxime con una moneda tan depreciada frente al dólar.

Sube el dólar, suben los precios en México hasta en los productos de primera necesidad porque, por ejemplo, el alimento de las gallinas utilizado en granjas de engorda lo traen de Estados Unidos.

Francamente quién sabe cómo ajustan el Presupuesto, pues cuando siempre dicen que será un año de “apretarse el cinturón”, seguimos viendo que los políticos y los servidores públicos de alto nivel continúan viajando en avión en asientos de Primera Clase, a costa del erario.

Solamente al nuevo Secretario de Hacienda y Crédito Público, José Antonio Meade Kuribreña, se le vio hace algunos días viajando en Clase Económica. ¿Reminiscencia de Sedesol? ¿O estrategia electoral? Claro, sacrificar la comodidad de First Class atrajo los reflectores mediáticos hacia un Meade sensible a la política de austeridad.

Aunque en los días neurálgicos de los bloqueos carreteros en el estado de Oaxaca, cuando aún era titular de la Sedesol, encabezó una reunión con sus colaboradores de todo el país en el paradisiaco Bahías de Huatulco. Y no es chisme, la fotografía la publicaron en el mismo portal de dicha dependencia federal, en ella aparece bajando un serpenteado camino escalonado. ¿Sería la escalinata del Camino Real?

En fin, Meade puede darse ese lujo y más, por algo lleva dos sexenios en la administración pública federal (el del PAN y este del PRI) y seguramente ha hecho su cochinito con los ingresos devengados por el desempeño de la función.

El tema sale a colación para plantear medidas más austeras en torno a viajes, giras de trabajo y reuniones del titular de una Secretaría con sus colaboradores. Y si no se pudo en el 2016, entonces plantéenlas para el 2017. ¿Cómo cuáles? Pues prohibir realizar reuniones en destinos turísticos caros y alejados de la capital del país y en salones de hoteles de cinco estrellas, sobre todo cuando el próximo año pinta muy difícil.

Y miren, parecerá cosa de locos y los especialistas dirán que cancelando nimiedades no se remedia la situación financiera del país. Sin embargo, peso sobre peso han formado fortunas. Nada más con una reducción del 50% al presupuesto destinado al Poder Legislativo federal, ayudaría mucho. Dejar para lo elemental: Sueldos de trabajadores, dietas austeras y los insumos para la elaboración de las iniciativas, y ya. 

Platicando hace algunos días con una ex diputada federal, comentaba que en la Legislatura pasada los “diputados de a pie” tenían ingresos entre 100 y 150 mil pesos mensuales. O sea que los de alto rango obtenían entre 150 y 200 mil pesos. ¡Imagínense! Nada más multipliquen 100 mil pesos por 500 diputados, cada mes y la cantidad que resulte, multiplíquenla por 24 meses del año. ¡Se pasan!

¿Por qué al pueblo le sale tan caro tener representantes, que ni lo representan a final de cuentas?

En fin, en vez de lujosos restaurante en las Cámaras del Congreso de la Unión, instalar comedores comunitarios de los diseñados por Sedesol, en los cuales se sirvan arroz, frijoles y carne de soya.

¡Los representantes populares tienen que dar el ejemplo! Y luego con la frente en alto, recortar… más bien, cortar de tajo, por ejemplo: Las pensiones vitalicias de los ex Presidentes de México, ¿o ya no se les da? Los panistas Vicente Fox Quesada y Felipe Calderón Hinojosa nada dijeron al respecto.

¿Qué otra medida de austeridad?

Cortar de tajo el aguinaldo a los servidores públicos de alto nivel, pues el aguinaldo corresponde a los obreros. Recortar presupuesto para actividades ociosas de los magistrados electorales del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, como, por ejemplo, los frecuentes viajecitos al extranjero o de perdis por todo el país so pretexto de dictar conferencias y realizar investigaciones. Ahí está el caso de Manuel González Oropeza, que a pulso se ganó que le llamaran “el magistrado viajero”.

Revisar bien las necesidades financieras de los llamados “órganos autónomos”, cuya manutención es demasiado alta y no dan resultados. La Comisión Nacional de Derechos Humanos se la pasa haciendo atentos llamados a respetar y garantizar los derechos y las autoridades ni la oyen; ahí está el estado de Oaxaca como muestra.

Reducir los gastos de seguro médico de los servidores públicos de alto nivel, quienes pocas veces van al ISSSTE, total esta institución es solamente para medio atender a los trabajadores de bajo nivel. ¡Hasta en el servicio público hay clases sociales! Por cierto, días atrás circuló una información sobre la cubertura del seguro de los funcionarios del INE con alcances para riesgos en la práctica de deportes extremos. Eso no es austeridad y mucho menos igualdad en relación los trabajadores.

En fin, hay muchas áreas donde se pueden hacer ajustes para evitar recortes áreas sensibles para los mexicanos.