¿Qué te haga qué?

Alabado sea el tiempo, parece que fue la semana pasada cuando era viernes y por ende este espacio se vuelve sexoso y efectivamente, así era.

Una semana más ha pasado y ahora tenemos ante nosotros un largo fin de semana, largo (como fantasía de señorita y de joven curioso) para hacer con nuestros cuerpos todo lo que se nos ocurra… Para ser pecado, lujuria y perversión en el cuerpo de otro (a) u otros como sea, que al fin caras vemos perversiones no sabemos y qué rico ¿no?

De mi olvidado libro “Como convertir el sexo en algo aburrido en cinco sencillas lecciones” descubro primero que los cánones religiosos dicen que el sexo es sólo para fines reproductivos… “¿te cae?” Que todo lo demás, o sea, “echar pata por el mero gusto” es pecado, fornicio y por ende es el segundo piso (por rápido y despejado) al infierno, al averno y la condena eterna y entonces pienso… otra vez, qué rico ¿no?

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Y del álbum “Qué bonitas son las estudiantes de comunicación” esta clásica imagen de dos fieles lectoras tratando de encontrar el ángulo correcto sin darse cuenta que ellas ya lo tienen.

Pero me voy enterando que hay otra alternativa que durante años he practicado y que ahora hasta nombre “chick” tiene, es decir, cuando se anda de coqueto, pervertido, lujurioso y cachondo, ya no se es un desviado, lo de hoy es decir, “déjalo que no ves que es un kinky” o sea un ¿qué?

Kinky, debo reconocer que pese a que soy bien coqueto la palabrita me era nueva, así que me puse a estudiar, para los que dicen que esta columna no es seria… jajajaja. Y descubrí que desde una traducción literal kink es las personas que tienen prácticas sexuales poco tradicionales.

Y en mi humilde opinión, pues que rico ¿no?… cero y van no se cuanta veces que es rico, pero a ver, ¿qué quiere decir esto?, en mi libro “Como convertir el sexo en algo aburrido en cinco sencillas lecciones” se dice que eso de ponerse romántico es cuestión de tres minutos de besos, procedemos a quitarnos la ropa, sin vernos, vaya a ser pecado.

Otros dos minutos de besos, ligeramente no mucho apasionados, abrir lo que se tiene que abrir, meter lo que se tiene que meter, tres minutos más de movimiento rítmico (no dicen a qué ritmo), terminar y, obvio, sacar lo que se tenga que sacar y fumar cigarro con mirada perdida en el horizonte.

Después de sesuda explicación pongo cara de “te cae” eso es todo y entonces humildemente me pregunto ¿Qué hacemos conlos condones fluorescentes, lubricantes sabor uva, aceite caliente, látigos y esposas?

Pues es precisamente a lo que se dedican de entrada los kinky, a darle vuelo a la hilacha de manera creativa, provocadora y por demás sabrosa.

Porque además de estos aditamentos, siempre básicos en el bolso de cualquier señorita que este largo fin de semana piensa gritar y gemir mucho junto con su él o ella (sóbense todos aquellos fanáticos de la familia tradicional) se debe buscar el lugar adecuado y a estas alturas de la columna se preguntará cuáles son esos sitios adecuados.

Pues el mejor lugar para experimentar el sexo no convencional (por favor, olvide la célebre posición del misionero) es aquel que tenga entre otras cosas alberca con playa privada, nada más rico que jugar a eso me gustas eso me das con el sentir de millones de granitos de arena por todas parte.

También son buenas las albercas con tobogán, para aplicar la estrategia de “aquí te espero corazón, tú aviéntate”, pero por favor, esta técnica no se usa en balnearios públicos.

Para los más avanzados están los sitios con arcos de posiciones, donde ella puede gozar con nuevas posiciones, vamos, que el kamasutra es cosa de niños pero sin terminar con una hernia en la espalda.

Otra cosa para experimentar es tener una cama colgante, donde el bamboleo de la pasión se sienta como un sismo de 9 grados en la Ciudad de México; un clásico de todos los tiempos es la cama de agua, siempre tibia, siempre en movimiento…Qué rico ¿no?

Si de camas hablamos, pues la de masajes es un recurso muy solicitado, por su altura ideal, pero sobre todo porque las susodichas pueden estirarse cual largas son y si ya son expertas, pues que mejor pasar a las camas de amor, construidas para hacer las más atrevidas piruetas.

Para los que no temen caerse de la cama están las redondas, yo siempre termino visitando el piso y los columpios, ideales si alguno de los dos (adultos) va vestido de infante.

Ya para los “máster” están los columpios fetiche, los cuales incluyen cadenas, esposas, y uno de mis favoritos, el corazón bondage donde el objeto de nuestros deseos es atado y está a merced de nuestros dedos, boca y juguetitos.

Algunos sitios de abolengo tiene la habitación conocida como la cueva, donde uno entra se quita la ropa, atraviesa una cascada para entrar a una cueva con sonido estéreo para escuchar besos, susurros y quejidos como dios manda.

Otro lugar que hace la delicia de chicos y chicas es el “fajodromo” donde hay una serie de cojines (sin albur), donde entre beso y beso se puede llegar a la primera base para de ahí pasar a algo más intenso… Más de “oh por dios, qué rico está esto”.

Otros ofrecen hoteles, estamos hablando de hoteles, la “fetish fantasy” donde uno encuentra todoooo lo necesario para atar a la pareja, vendarle los ojos y demostrar que Indiana Jones, no tenía la más mínima idea de para qué sirve un látigo.

O si lo suyo es lo intelectual, bueno pues teniendo a la pareja así, pues recordar algunos capítulos del libro “Cincuenta Sombras de Grey”.

Para los verdaderos profesionales en esto de tener prácticas sexuales diferentes, está el “palo de lluvia” el cual es un tubo ideal para hacer un baile erótico, con el detalle de que tiene en su parte superior un sistema que simula la lluvia, con la diferencia de que el agua esta calientita y el cuerpo también.

Otro mueble ideal para dar el grito este largo fin de semana, es el potro del amor; hace algunas calles explicaba que con él no hay límites cuando de “dar el salto desde el armario con una vuelta para atrás, otra para adelante, estiramiento, encogimiento y todo en completo silencio” se trata.

Obvio, si partimos del hecho de que ser kinky significa sexo de manera no convencional, uno puede buscar estos lugares o prácticas, siempre con su pareja y en compañía además de una, dos, tres personas o las que el cuerpo aguante.

Hasta aquí alcanzó la libido… ¿Dije libido?, ups, pues en qué pensaba, no, hasta aquí llegó la inspiración, ya saben, para reclamos airados medinaarturo@gmail.com o pueden dejar fotos sexosas en http://www.callemelancoliatgo.wordpress.com

Como todo columnista serio (si, ajá) me pueden encontrar en @kolia25 en Twitter y en http://www.facebook.com/kolia25

Hasta la próxima, que según dicen las malas lenguas, podría ser el lunes, o sea, me van a obligar a escribir todo crudo y cansado