Esos viejos libros

“… Una noche el respeto bajó y te puso bella corona,
Corona de mortales que muerto al fin te hizo persona…”
Silvio Rodríguez
 
A nivel mundial, o sea en el mundo entero, de un tiempo a la fecha hay un debate muy interesante que tiene que ver con el uso de la marihuana.

Especialistas, comerciantes, políticos y por supuestos los consumidores debaten si el consumo del cannabis hace daño a la salud o si es sólo una forma lúdica y divertida  de pasar el tiempo.

Yo, el más preguntón de los reporteros me cuestiono si debates similares existieron cuando se tomó la decisión de legalizar el tabaco y el alcohol; si los hubo, creo que ese día yo no fui convocado porque no me enteré y la cosa es que alguien que ni conozco decidió que fumar como chacuaco y empinar el codo es muy nocivo para la salud, pero es legal.

Todo esto sale a colación (y no sea alburero) porque soy un convencido que para poder escribir un par de líneas como las que inician esta Calle, -autoría del buen Silvio- se necesita, o un buen “toque” de marihuana o de perdis una excelsa sesión de sexo oral, porque uno como hombre no puede tener esa inspiración así en seco, sin ninguna motivación externa.

Pero lo cierto es que si en otras columnas he hablado de la música como precursor de muchas cosas como la pasión, la lujuria, la inspiración o simplemente el gusto por ser y estar, los libros son esa “cosa” que sana el alma, pero sobre todo, forma a la persona que unos es.

Si la música es el amor de mi vida, entonces los libros son la vida de mi amor, (órale me acabo de echar una frase célebre de esas que consumen neuronas y causan dolor de cabeza).

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Fiel lectora nos regala una muestra de su arte y uno no puede menos que pensar: qué bonito es lo bonito aunque esté un poco flaquita  

Desde niño siempre sentí una atracción por los libros, mi primera gran lectura fue “las Aventuras de Arthur Gordon Pym” una historia con barcos, ballenas en los mares del Polo Norte, ¿qué más puede desear un niño? Este ejemplar de Edgar Allan Poe, me lo regaló mi Padrino Juan Miguel y aún lo conservo como algo importante para mí.

La curiosidad llegó y con ello la necesidad de leer. Recuerdo a Juan Salvador Gaviota, El Principito, Un Joven se Prepara, con quien descubrí que hay libros que no gustan porque son ajenos al tiempo y espacio que se vive.

Yo escucho que muchos autores dicen que en la secundaria leyeron los libros que los influyeron, en mi caso, fue hasta la preparatoria: primeros los griegos de los cuales siempre tuve la sensación que sus tragedias… pues sí, eran muy trágicas, sin embargo, el ñoño que hay en mi persona se divirtió horrores con Lisístrata, La Nube, Los Filósofos y el Arte de Amar  de Ovidio; el de Erich Fromm, me pareció una visión muy aburrida de algo que ciertamente es muy, pero muy divertido.

En la prepa, obvio, tuve contacto con la clásica de España, El Quijote (gracias a este libro uso lentes) el cual primero tuve que leer a marchas forzada durante el semestre y después por gusto en unas vacaciones; El Lazarillo de Tormes, La Celestina… de esa época solo me quedo el gusto por el idioma español.

Con el paso de los semestres llegaron los clásicos mexicanos, como Juan Rulfo, que si bien en esa época yo empezaba un romance con el cine nacional, el autor, creo que tapatío, fue la mejor excusa para retomar el cine de la época de oro.

Pero… lo más interesante llegó cuando empezaron los contempéranos de casa: Ciudades Desiertas, de José Agustín, me marcó profundamente; La Noche de Tlatelolco, donde reconozco la capacidad de organización de Poniatowska, sin embargo, aclaro y que dios me perdone (jajaja, soy ateo), el resto de su obra no me gusta y se me hace una real y reverenda jalada.

Curiosamente lo mismo me sucede con Octavio Paz, el único libro (que para mí se salva) es Las trampas de la Fe y algunos poemas sueltos.

Leer a los contemporáneos también me significó conocer a Henry Miller: me puede fascinar Plexus, Herman Hess y su Lobo Estepario (mi libro de cabecera); Pájaro de Fuego, de Anaïs Nin; La Puta Respetuosa, de Jean Paul Satre y El extranjero de Albert Camus.

Autores que me inquietaron, pero sobre todo me dejaron en claro que esa frase tan hecha de que en los libros encuentras respuesta, es falsa; en los libros encuentras dudas, muchas dudas, los verdaderos textos, esos que marcan, que te hacen pensar, decidir y tomar posturas, están llenos de preguntas.

Después llegó García Márquez y mi libro preferido: Crónica de un Náufrago. El resto, fueron lecturas obligadas por la escuela quizás, por eso no los disfruté.

En esos años de la prepa, descubrí que los libros también tienen mucho de sexo, la primera vez que leí una escena erótica fue en Los Hijos de Sánchez, después Xaviera Hoffman y su Fiesta de Carne, Xaviera se Suelta el Pelo y Xaviera Blanca y Negra.

Ya en la edad adulta, llegaron otros textos, las Aventuras del Capitán Alatriste de Arturo Pérez Reverte, que representó  regresar a esas historias del Mar y después me encantó La Reina del Sur.

Debo reconocer que ahora que soy viejo me cuesta mucho trabajo leer nuevos libros, tengo en el librero 10 o 15 títulos que son mis favoritos, he tratado de acercarme a Saramago pero no logra prenderme; Milán Kundera, me gustó más en el cine.

Sin duda en la edad adulta mis libros favoritos son Mal de Amores, de Ángeles Mastreta y Un Viejo que leía Novelas de Amor, el protagonista vivía en la selva amazónica y ahí esperaba la muerte en algún momento el texto me invitó a buscar el retiro en la Tepehua… Jajaja, me equivoque, todavía en mi historia había otras coberturas, otras notas que redactar.

Pero en fin… Esta columna -debo confesar- es una cucharada de ego, al revisarla me da gusto ver que yo he leído más que el presidente… pero pensándolo mejor, esto no tiene chiste, un alumno de Prepa tiene más hojas leídas que el morador de Los Pinos.

Hasta aquí alcanzaron 4 reales… Para mandar fotos o solicitar tu imagen eróticas queda celebre correo: medinaarturo@gmail.com

Si la cosa es más seria, más de me urge que me cuenten las pecas de la espalda, por favor, pongan algo en el blog https://callemelancoliatgo.wordpress.com

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Hasta la próxima.