El dulce sabor de la infidelidad

“… A veces le mira como a un ser extraño, 
al que nunca pueda odiar. 
Nunca fue difícil cambiar los afectos, 
ni una pasión grande por amor pequeño…”
Oscar A. Medina
 
¿Ya se dieron cuenta?

Otra vez es viernes y con el paso de los días nos acercamos al maratón Fiestas Patrias-Muertos-Posadas; prueba solo apta para hombres machos, rudos, fuertes y finas damas que los acompañan.

Entrando (insisto, qué rica palabra, entrar es sinónimo de acercarse, sentir, palparse, respirarse, es sin duda la mejor excusa para quitarnos la ropa y regalarnos humedades y fluidos corporales) en materia, hay temas que son complicados y que ciertamente le quitan lo divertido a esto del sexo y su enorme número de variables.

Si partimos del hecho de que ojos vemos lujurias no sabemos y mejor así porque de lo contrario muchos y muchas preferirían darme la vuelta antes de saludarme.

Pero lo cierto es que siempre decimos que todo, pero todo, todo, todo lo que uno quiera sentir o experimentar se puede hacer y que la mejor forma es siempre en compañía de la pareja.

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Fiel lectora nos recuerda esa máxima de la vida que dice: quédate con la mujer que toque “la lira” con esta pasión, porque si así lo hace imagínate como te tocará a ti… Y solo puedo pensar un sentido y profundo valgameeee.

Para esto no importa la preferencia sexual o el género de la pareja, todo está permitido y todo se puede hacer teniendo como base la comunicación.

O sea, no se me hagan bolas, es necesario tener la confianza de plantear gustos, sustos, perversiones (de las sabrosas) y fantasías, teniendo en cuenta que en esto de la confianza es en ambos sentidos.

Es decir, si yo las “puedo”… Expresar, la otra persona también, si la otra persona acepta jugar a lo que yo quiero, lo mínimo que puedo hacer es jugar a lo que ella quiera.

Sin embargo, acá en México -y más bien creo que en toda América Latina- los hombres se “cortan” cuando de expresar fantasías se trata y por ello prefieren caer en el juego de las infidelidades.

La infidelidad –saben todos ustedes- es todo un tema. Debo decir que lo mío lo verdaderamente mío nunca ha sido la fidelidad, qué les puedo decir, no hay nada más interesante que dejarse llevar por una nueva pasión, por nuevas formas de besar y de coger, de experimentar nuevos aromas, sonidos, texturas y sabores.

No obstante, bajo la óptica de “no escupirás al cielo que en la cara te caerá”, cuando uno busca el dulce sabor de la infidelidad debe estar consciente de lo que se juega y por ende de lo que se puede perder.

Ciertamente yo descubrí que lo mío, lo verdaderamente mío es la fidelidad pero a dos personas.

Mis mejores momentos como ser humano, reportero y en mi actividad creativa, los tuve cuando fui fiel a dos personas diametralmente distintas, de mundo diferentes, donde la una no competía con la otra, porque no se trataba de “dar” eso que no tenía, con ambas tenía y en demasía.

Antes estas relaciones funcionaba mientras las involucradas no se conocieran, sin embargo, en estos tiempo modernos, ya hay algunas mujeres y hombres que prefieren tener a su lado al ser que aman pese a que ello signifique otorgar concesiones como “días libres” ser “parejas liberales”, compartidas y yo agregaría divertidas.

Estas variantes –creo- son algunas alternativas para mitigar los estragos que la rutina puede hacer en una relación en pareja, pero sobre todo para ser parte total integral del otro.

Pero bajo la máxima de que cada quien hace con su “ese” lo que le venga en gana, lo mío no es proponer, ni rechazar, como diría Soledad, la más ruda de todas las abuelas, yo nada más estoy aquí de pinche hablador.

Por mucho que se habla de la infidelidad, la verdad es que no me laten los conceptos de crítica o condena, porque de esa agua no solo bebí, sino que me gustó, la disfrute y me atraganté, por lo que si he de ser coherente entre el ser, el decir, pero sobre todo el escribir, no puedo caer en juicios morales.

Pero mejor aquí le dejo a las reflexiones porque creo, no, más bien estoy seguro que me estoy metiendo en camisa de once varas, yo solito.

Lo que sí puedo mencionar es que según el portal AshleyMadison.com –en cifras dadas a conocer hace unos meses- el 44% de las usuarias registrada tienen relaciones extramaritales lo que ubica al país en los primeros lugares de infidelidad a nivel mundial.

Este dato, es interesante, porque en ocasiones “la gente de buenas costumbres” acusan al hombre de ser el infiel, el coqueto, el que anda buscando y sonsacando (me encanta esta palabra) pero lo cierto es que para que se dé una infidelidad es necesaria otra persona.

Y si hay alguien que sabe de infidelidades y sus bondades son precisamente las damas.

El perfil de las mujeres infieles en nuestro país es de 32 años (qué rica edad, agregaría yo) dos matrimonios (obvio, sí) y un par de hijos.

En cuanto a los motivos, las damas señalan que incurren en el sutil arte de “poner el cuerno” por cuestiones meramente sexuales ya que buscan encontrar placer sexual.

Jajajaja y luego dicen que los machos somos los hombres, así como van las cosas los hombres infieles de seguro buscan el dialogo, la comprensión y el amor que no tienen en casa.

Pero el portal ofrece datos todavía más interesantes resulta que los índices más altos de infidelidad femenina se dan en la Ciudad de México, Guadalajara, Monterrey y Tijuana.

Por lo contrario, donde se presenta menos es en Ensenada, Ixtapaluca (Ixtapaluca…¿? Neto), Matamoros, Gómez Palacio y Tampico.

Pero todavía mejor, en el caso de la capital del país, las colonias donde hay más encuentros extramaritales cortesía de las mujeres son: Del Valle, Lomas de Chapultepec y Roma Norte… Chin tan caras que son las rentas en esas zonas.

Pero el “dato” el verdadero dato es que el día del año cuando más infidelidades se cometen (por decirlo de alguna manera) es el 15 de febrero, un día después de “San Valentín”.

Esto según explican se debe a que las esposas -principalmente-, se decepcionan de sus cónyuges por la falta de esmero durante esa celebración.

Tómala cachetón… En el caso de los hombres –creo- no hay datos tan exacto porque en nuestro caso en la gran mayoría de los casos “le tiramos” a todo lo que se mueva. Eso dicen, vaya usted a saber si es cierto.

EN LA YARDA 30

Cambiando de tema, a dios gracias regresó el fútbol americano y no hay reforma estructural que lo pueda evitar.

Y para este fin de semana hay excelentes partidos.

En Monterrey, el “Clasico Regio” entre los Tigres de la Universidad Autónoma de Nuevo León recibe a los Borregos del Tecnológico de Monterrey, la cita en el Gaspar Mass el viernes a las 19 horas.

Acá en la CDMX, el sábado,las Águilas Blancas del Instituto Politécnico Nacional harán los honores a los Borregos ITESM Guadalajara, en el Wilfrido Massieu, y terminando, los Burros Blancos tendrán un encontronazo con los Borregos Toluca.

Mientras en CU los Pumas de la UNAM enfrenta a los Aztecas de la Universidad de las Américas.

Qué gran inició de temporada… Y me siento optimista, le voy a Pumas, Águilas Blancas y Burros Blancos. Ojalá.

Hasta aquí alcanzaron 4 reales… Ya saben, me encuentran sobre la yarda 30 en CU por si quieren invitar un café o emparedado.

Y para mandar fotos o solicitar tu imagen erótica queda celebre correo: medinaarturo@gmail.com

Si la cosa es más seria, más de me urge que me cuenten las pecas de la espalda, por favor, pongan algo en el blog https://callemelancoliatgo.wordpress.com/

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Hasta la próxima