Breve reflexión económica

 

“…Piensa en mí cuando sufras, cuando llores 
También piensa en mí, 
Cuando quieras 
Quitarme la vida, no la quiero para nada, 
Para nada me sirve sin ti…” 
Luz Casal
 

Para qué enojarse, otra vez es lunes y solo puedo decir, “me recargo” en la pared, no me queda claro entre qué escote y qué piernas, se me fue el fin de semana; como sea, es tiempo de “ponerse las pilas” y trabajar.

A ver, hay cosas que por lógica deben ser consideradas como máximas en la vida que no deberían estar a discusión, una de ella es: “primero es comer y luego filosofar”, vamos, esto es básico, todo economista sabe que no hay teoría que valga cuando la gente tiene hambre.

No hay que ser egresado de Harvard para entender que por encima de cualquier proceso inflacionario uno debe garantizar el taco, el vino, tabaco y caricias o de lo contrario no hay proceso que valga, ya que cualquier otra cosa es un completo error.

Hace años se nos dijo que teníamos que estar preparados para administrar el “cuerno de la abundancia” y ahora resulta que cada semana ponemos cara de “alguien vio mi quincena”.

Esto en mucho porque los economistas (saludos de siete tonos a todos ellos) se han dedicado a velar por las “variables económicas”, es decir, todos esos indicadores que sólo ellos entienden y se olvidaron que la gente come y tiene la manía de hacerlo tres veces al día, ¡¡¡como si fueran ricos!!!

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Fiel lectora se puso a meditar después de escuchar tan sesuda teoría donde mandé al carajo las variables que tanto le gustan a los economistas.

Hoy, a la par del anuncio de que la economía pues nunca fue bien y lo más probable que se ponga peor, porque cada vez nos ponemos más cerca del llamado “crecimiento cero”.

Ante ello… La verdad es que yo lo pensaría dos veces antes de comprar algo en la tienda de los “pagos chiquitos”, no vaya a ser que algo pase y nos quedemos “chiflando en la loma”.

Pero resulta que en los últimos días se han alzado voces que dicen para fin de año o para enero “vamos a subir el salario mínimo”.

Yo la verdad creo que esta es la primera “puntada” de los partidos políticos con miras a las elecciones de 2018.

Junto con esas voces Agustín “El livianito” Carstens, director del Banco de México, puso el “grito en el cielo” porque (dice) que un aumento a los salarios significaría perder el control de la inflación y eso sería llevar al país al abismo de la ingobernabilidad (que sea para menos).

Claro, todavía nadie me ha explicado porque los sueldos de los políticos no generan inflación, pero un incremento a los trabajadores es un peligro.

Se entiende que más dinero (circulante) podría hacer que la inflación aumente, es decir, que las cosas cuesten más, pero también, lo cierto es que más “pesitos” para los trabajadores, representaría mejorar el consumo interno, pero sobre todo darle un respiro al comercio local.

Porque en entidades como Oaxaca, Chiapas y Michoacán, los cavernarios de la CNTE se han encargado de darle en la madre al micro, pequeño y mediana industria.

Si bien, según el Presidente Enrique Peña, “el tiempo se terminó” se deben destacar las cosas buenas, pues la verdad es que la gente que no tiene la suerte de estar en el gabinete cada quincena sufre para comer tres veces al día y como dios manda.

Porque en lugar de preocuparse por la inflación no se busca crear un círculo virtuoso, donde se mejoran los salarios, mientras que el comercio se compromete a mantener los mismos precios, Profeco se pone la pila y empieza a verificar y sancionar a quien no lo haga y con ello se podría empezar a generar bienestar social.

Es que es tan obvio, no se trata de crear una política restrictiva y de control de precios, sólo es de garantizar mejores sueldos, sin aumento de precios para beneficiar a todos.

Ya que el consumidor (o sea la gente) mejora su calidad de vida, porque podrá comprar comida, vino y caricias, mientras que los que ofrecen estos servicios tendrán mejores ventas para amortizar (compensar) los incrementos salarias, al existir más compras.

Por lo que el gobierno recibiría más dinero vía impuestos y la inflación intacta como inmaculada señorita.

Hay que recordar y que no suene a agravio, se me vayan a poner bravos los primos mexiquenses que ya no toleran agravios, que los del PRI saben de pactos, se acuerdan cuando con las megas inflaciones afectaban a México y se estableció el Pacto para la Estabilidad Económica, (en los años de Miguel de la Madrid).

¿Acaso en las secretarías de Economíay Hacienda no hay políticos que puedan aglutinar en un solo objetivo a la sociedad?

A la par de estas acciones el gobierno “ya en caliente” podría entrarle con un agresivo programa de estímulos fiscales y reducciones a los costos de servicios que ofrecen, como peajes, impuestos, trámites y una verdadera simplificación administrativa, todo esto tratando de evitar una reforma fiscal.

Esta alternativa presupone (que palabrita) hacer algo nuevo e innovador, pero sobre todo, es llevar un beneficio directo a la mesa, cama y cava de todos los mexicano en un plazo corto, ya que los beneficios se podrían ver a la siguiente quincena y a la otra y no se tendría que esperar 5 años para ver resultados.

Así que, cinco años puede parecer poco tiempo para los legisladores y políticos, porque ellos comen bien más de tres veces al día, para la gente como usted y yo que todos los días salimos a “perseguir la chuleta” estas medidas serían un verdadero tanque de oxígeno.

Obvio, con esta reflexión, lo sé, no va a faltar un economista que me diga “eso no se puede por…” pero la verdad, es que si olvidaran que ellos (políticos, legisladores y economista) suelen encontrar un problema a cada solución y mejor se ponen las pilas, para hacer que el país se mueva.

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Si la cosa es más seria, más de me urge que me cuenten las pecas de la espalda, por favor, pongan algo en el blog https://callemelancoliatgo.wordpress.com/

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Hasta la próxima