Calentamiento global alcanza máximos históricos en 2016

Por: Dr. Alfredo Sandoval Villalbazo, académico del Departamento de Física y Matemáticas de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México y miembro del Sistema Nacional de Investigadores (SNI)

Durante los meses de  julio y agosto de 2016, se registraron las temperaturas más altas a nivel global en la superficie de la Tierra desde que se comenzaron a llevar mediciones sistemáticas, en el año 1880. Esta información fue publicada en los primeros días de septiembre por la NASA y validada por otras instituciones (nota al pie 1). De hecho,  durante diez meses seguidos se han roto los récords de este indicador, lo que a su vez obliga a nuestras sociedades a profundizar sobre las acciones tendientes a enfrentar el problema.

Los registros de las altas temperaturas globales se suman al mínimo histórico de la cantidad de hielo existente en el océano Ártico debido al derretimiento de los glaciares. Los efectos sobre la ecología de la zona, así como el aumento del nivel de la altura media de los océanos son objeto de estudio a marchas forzadas por parte de universidades y agencias gubernamentales.

Actualmente, existe un consenso expresado en más del 97% de la literatura científica especializada de que el cambio climático que experimentamos es causado por la especie humana (nota al pie 2). Las emisiones de bióxido de carbono, así como otros gases de efecto invernadero existentes desde la época de la Revolución Industrial han contribuido de manera fundamental a un aumento anómalo de la temperatura de aproximadamente 0.6 grados centígrados desde el periodo 1950-1980 a la actualidad.

El calentamiento global no puede ser ignorado, éste requiere la mayor de las atenciones, ya que nunca en la historia de la humanidad se ha hecho necesaria una verdadera unidad entre todos los distintos sectores que conforman nuestras sociedades.

A finales del siglo XIX, era muy difícil que el ciudadano promedio comprendiera los efectos a largo plazo inherentes a la emisión de bióxido de carbono asociados a la actividad humana. En aquellos años, el químico Svante Arrhenius estableció proyecciones y realizó advertencias directamente relacionadas con el calentamiento global y sus implicaciones, pero en la práctica éstas fueron desestimadas.

En contraste, la tecnología satelital contemporánea se ha combinado con los avances en el campo de la física molecular para establecer, sin mayor margen de duda, lo grave que sería para el futuro de la humanidad el omitir la ejecución de medidas contundentes para frenar estas emisiones.

La actividad humana ha incrementado las concentraciones de bióxido de carbono en la atmósfera cerca de un 33% a partir del inicio de  la Revolución Industrial. Estas emisiones afectan a la ecología de maneras muy diversas. Por ejemplo, numerosas especies no tienen el tiempo suficiente para adaptarse a los cambios y terminan extinguiéndose.

Adicionalmente, se estima que muchas comunidades humanas perderán la oportunidad de abastecerse de una importante cantidad de agua proveniente de los glaciares. El peor escenario corresponde a la ausencia de  medidas de control de emisiones de bióxido de carbono y gases de efecto invernadero.  Esta  tendencia correspondiente a la gráfica que se muestra a continuación (ver imagen de la tabla en fotogalería).

No se debe olvidar que la raza humana ya superó una crisis ambiental que amenazaba su existencia. Cuando se verificó científicamente que nuestro escudo de ozono atmosférico contra la radiación ultravioleta se veía afectado por nuestras emisiones de clorofluorocarbonos (aerosoles), se firmó el protocolo de Montreal (1987). Hoy, las imágenes satelitales muestran que la capa de ozono se ha restaurado evitándose una catástrofe planetaria.

En el mismo espíritu, el acuerdo de París contra la emisión de gases de efecto invernadero fue firmado en abril de 2016 por 175 países (incluido México). Es evidente que el futuro de las generaciones venideras dependerá del éxito de esta valiosa iniciativa (nota al pie 3).

Referencias

1     Leslie McCarthy & Michael Cabbage, “Visualizing the Warmest August in 136 Years", Sept. 12 2016. http://earthobservatory.nasa.gov/blogs/earthmatters/2016/09/12/

2   J. Cook, et al.  "Consensus on consensus: a synthesis of consensus estimates on human-caused global warming", Environ. Res. Lett. 11 (2016) 048002.  Este documento puede descargarse de manera gratuita en la dirección electrónica:  http://iopscience.iop.org/article/10.1088/1748-9326/11/4/048002/pdf

3 Información generada por la ONU en referencia al Acuerdo de París puede encontrarse en la dirección electrónica http://newsroom.unfccc.int/es/acuerdo-de-paris/175-estados-firman-el-acuerdo-de-paris/

*Fuente: Portal Universidad Iberoamericana*